INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Grandes historiadores del pasado y eminentes
escritores actuales han escrito, escriben o escribirán libros y
ensayos sobre la antigua Roma. Cientos de libros nos han contado las
peripecias del pueblo romano que llegó a dominar el mundo conocido
durante muchos siglos y hemos visto películas de las llamadas peplum
en la que nos han relatado muchos de
los momentos culminantes de Roma ¿ Por qué se me ocurriría
escribir a mí una historia tantas veces descrita, si no soy escritor
y mucho menos historiador? Sencillamente me gusta la historia
antigua y qué mejor modo de conocer el mundo romano que escribir
sobre ella. Con la simple lectura no basta, es necesario realizar un
escrito, de este modo nos encontramos con innumerables cuestiones o
dudas que es necesario buscar, profundizar e investigar, a fin de no
dejar huecos u olvidos y de este modo, sumergirnos de lleno en esta
época y así conseguir una imagen más completa sobre aquello que
intentamos aprender.
Por ello, y dado que el pasado siempre me había
cautivado, posiblemente a causa de las películas y series que vi de
joven como Yo Claudio, La caída del
imperio romano, Espartaco, Ben-Hur, Quo Vadis, Los últimos días de
Pompeya, y un largo etcétera de
aquellos films que se denominaron peplum,
me sentí necesitado de ampliar los mínimos conocimientos a los que
había llegado en el bachillerato y tras leer algunas novelas con
fondo histórico, decidí comenzar por el principio, la Historia
Antigua desde los sumerios, las civilizaciones orientales, los
egipcios, griegos y romanos hasta la llegada de los musulmanes a la
península. Mi cuerpo me pedía cada vez más “guerra”, así que
leyendo a Momsenn, Gibbon, Indro Montanelli, y otros autores, y más
tarde, ante el deseo y la avidez por conocer mejor la época, pasé a
los clásicos griegos y romanos, Tito Livio, Tácito, Suetonio,
Dionisio de Halicarnaso, Polibio, Apiano, Dion Casio, César,
Plutarco, Herodoto, Tucídides, Jenofonte, etc... que se convirtieron
en mis compañeros de lectura. Produjeron en mí el apasionamiento
por una época que considero la más interesante del hombre europeo,
el nacimiento de la cultura y el comienzo de lo que hoy es la vieja
Europa. Lo que somos se lo debemos a todas las personas que vivieron,
lucharon, amaron, sufrieron y murieron creando los cimientos de la
historia de Europa desde que un grupo de ciudades-estado griegas se
desparramaron por toda Asia y por las riberas del Mediterráneo,
helenizando las tribus existentes, absorbiendo los conocimientos que
encontraban de otras civilizaciones y el resurgimiento de su cultura
a través de Roma y sus Escipiones.
Nuestro mundo actual se está moviendo siempre alrededor de la
política y el derecho, y ésta fue desarrollándose a lo largo de
los siglos que Roma dominó Europa y, a pesar de las diferentes
dominaciones centroeuropeas, este legado cultural no se perdió, fue
incluso absorbida por los nuevos dominadores. Leyendo la historia de
España a partir de la invasión goda, podemos pensar que la vida
cotidiana del país cambió radicalmente, pero profundizando un poco
nos damos cuenta que la vida siguió con las mismas costumbres, el
país llevaba 400 años viviendo bajo una cultura romana, los
ciudadanos se consideraban hispanoromanos, hablaban una lengua común,
el latín, y serían necesarios otros cuatrocientos años para
cambiar la sociedad, sus costumbres, religión, leyes y en
definitiva, la vida cotidiana de los ciudadanos. Sirva este ejemplo
de la dominación goda para indicar que en la península ibérica, la
invasión y dominación goda se realizó por un pequeño número de
personas (algunos autores nos dan la cifra de 150.000 godos en la
península) que ante una población mayoritariamente cristiano-romana
(en el siglo V d.c. la península contaba con más de seis millones
de hispanoromanos), y situándose en la cúpula del poder y la
aristocracia del país, terminaron por ser convertidos por la
mayoría, rigiéndose por las leyes, costumbres y religión
romano-cristiana.
Leyendo las corruptelas de la clase alta del final
de la república y la época imperial y sus costumbres, vemos que
nada ha cambiado, que en pleno comienzo del siglo XXI seguimos con
los mismos mangoneos
políticos en las que nuestros políticos actuales se sirven de los
mismos métodos y mecanismos para conseguir los mismos resultados que
los Servilios Cepionis, los Licinios Crasos, Catilinas y una larga
serie de nombres diferentes a los actuales pero utilizando los mismos
métodos de enriquecimiento innoble sin importarles absolutamente
nada, aquello por lo que durante siglos se había luchado, populus
romanus o democracia actual. Seguimos utilizando las guerras para
conseguir más poder, la esclavitud sigue presente aunque en forma
algo diferente y más sofisticada a pesar de que en aquella época
los esclavos podían aspirar a la libertad o manumisión de sus
dueños a diferencia de hoy y sólo la ciencia y los logros
tecnológicos nos diferencian. Ni siquiera nos diferenciamos de ellos
en la moralidad y la ética, como podemos comprobar leyendo a Plauto,
Cicerón, Marcial o Juvenal.
En aquellas épocas en las que la posesión de tierras era la única
posibilidad de subsistencia y por ello, las confrontaciones militares
eran continuas, Roma dominó y conquistó, como todos los pueblos
antiguos, todo el Mediterráneo. En la mayoría de los casos se
impusieron por las armas pero qué pueblo y qué civilización desde
que el hombre pulula por la tierra no utilizó las armas para ejercer
su dominio y crear las numerosas civilizaciones que estudiamos en
nuestros años mozos?. El pueblo romano no fue una excepción pero,
en definitiva, nos legaron lo que hoy somos, su saber, sus leyes, sus
costumbres, su arquitectura y la ingeniería de construcción, la
planificación de ciudades, idioma, cultura, ......
¿Qué mejor forma de comprender y entender nuestro mundo actual,
entendiendo y comprendiendo lo que aquéllos hicieron?. Otros pueblos
crearon civilizaciones y religiones, costumbres y culturas
importantes, pero seamos lógicos y conscientes con lo que somos ¿
debemos identificarnos con los chinos o con los musulmanes?.
Básicamente, con algunas influencias de otras culturas como la
musulmana, somos los descendientes de aquellos romanos que
colonizaron nuestras tierras y se impusieron a las tribus celtas que
habitaban éstas. Qué mejor modo de conocernos a nosotros mismos que
conociendo al pueblo que forjó lo que hoy somos.

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