FUNDACION REAL
DE ROMA:
En definitiva, muchos testimonios
prueban que mucho antes de que Rómulo trazara un surco alrededor del
Palatino, estaba habitada esta colina. Había allí una aldea latina,
con costumbres y leyes del Lacio y de la Sabina, el patriciado, la
autoridad paterna, el patronato, la clientela, un senado y acaso un
rey o dirigente; en una palabra, una organización política,
religiosa y social incipiente, que Rómulo no habría hecho más que
adoptar. Habría ido allí a establecerse con su grupo armado, los
Ramnes, dando a la ciudad un aspecto nuevo y costumbres más
belicosas. Por ello, habría podido pasar por su fundador y sus
compañeros por jefes de las familias patricias (la nobleza de
Inglaterra tan altiva y pomposa a fin de cuentas proviene de los
aventureros que habían seguido a Guillermo de Normandía).
No podemos atravesar el velo
poético creado por los autores clásicos posteriores, pero sí
utilizarlos en unión a los datos arqueológicos reales y recrear lo
que pudo ocurrir por lo que podría admitirse el rapto de las
sabinas por los Ramnes de Rómulo y luego la ocupación por parte de
los sabinos del Capitolino y el Quirinal.
Según
manifestaciones de varios autores antiguos como Festo, la idea de una
ocupación del Palatino por una fuerza armada se hace verosímil y
puede admitirse el rapto realizado por los hombres de Rómulo de
algunas mujeres sabinas ( Fabio Pictor indica que fueron unas
treinta, Valerio Antias unas quinientas veintisiete) y en virtud de
algún pacto, transacción o derecho de conquista, la ocupación del
Capitolino y del Quirinal por los sabinos, permaneciendo separadas
ambas ciudades, y poco a poco, ante las similares costumbres, el
contacto contiuo y las fiestas religiosas, pudieron traer la
unificación de las dos poblaciones inicialmente establecidas en el
Capitolino, Palatino y Quirinal (sinecismo) y que lógimamente con el
paso de los años se extendería a otras zonas. Con el tiempo se
produciría la unificación, bajo la autoridad de un solo jefe
¿porqué no podría
llamarse Rómulo?
de la gente establecida en toda la zona.
De
cualquier forma que se estableciera esta unión, la historia y los
estudios actuales de los grandes estudiosos de Roma, confieren un
papel principal y preponderante a los sabinos en la formación del
pueblo romano y una cierta influencia etrusca (muchas costumbres
romanas son de origen etrusco por lo que no es descabellado suponer
que la tercera tribu de los Luceres
fuera de origen etrusco tal como hemos comentado en el anterior
capítulo). La arqueología y el material encontrado evidencian esta
situación inicial y la posterior unión de los diferentes
asentamientos preurbanos así como su extensión al resto de las
colinas y como nexo de unión los valles intermedios y los ritos
religiosos como los Lupercalia,
las procesiones de los Sacra
Argeorum
y las fiestas Septimontium.
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