Los políticos saben sacar dinero hasta de los muertos
ANÉCDOTAS Y CHISMES HISTÓRICOS 31:
Hoy toca hablar de cómo sacarle dinero a los muertos, en la actualidad hemos llegado a la cúspide del hijoputismo (supongo que no existe en la RAE pero no encuentro una palabra más dura) gracias a los politiquillos que tenemos y que desgraciadamente nos merecemos.
Quién puede sacarle los cuartos a un muerto? Como no es posible, se le puede sacar a los vivos que quedan y para eso están los impuestos (patrimoniales, sucesión, etc) que tenemos que pagar a la teta del estado para disponer por ejemplo de la casa que nuestros padres compraron y pagaron con su sudor y con sus impuestos de todo tipo años y años.
En la antigüedad algo parecido nos cuenta Plutarco en uno de sus libros de "Vidas paralelas" (Foción y Catón el menor) a partir de la guerra mantenida entre Atenas y Macedonia allá por el año 317 a.c.
Una vez acabada la guerra, el general (strategos) ateniense Foción, uno de los miembros más humildes de la Ekklesia ateniense ( de ahí viene nuestra iglesia: asamblea que se encargaba de establecer leyes, declaraciones de paz o guerra, elección de magistrados, etc) fue condenado por traición a su ciudad, la pena fue morir con cicuta al igual que sus 10 compañeros. La cicuta se preparó por el verdugo, que recibía su pago por anticipado para comprar los ingredientes, después preparaba y trituraba la cicuta, muy parecida al perejil y la cocía con vino. Se les dio a beber a todos los compañeros dejando a Foción como final. Como le habían pagado poco al verdugo, no había suficiente veneno para Foción y pidió más dracmas para preparar cicuta. Las autoridades atenienses no pagaron, y Foción volvió al calabozo a la espera de su ejecución. Finalmente, para que el sufrimiento en espera de su muerte terminara, los amigos de Foción reunieron el dinero y pagaron al verdugo.
Más o menos como nuestros políticos actuales, que nos desangran como vampiros y encima nos cuesta más dinero............y que conste que no odio a nuestros políticos, solo los detesto.
Foto de lo que era la genuina Ekklesia, no la de ahora.
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