CORONAVIRUS Y POLÍTICA: los dos virus que nos acosan

Desde hace siglos hay una frase refrendada por todos los filósofos, que siempre se cumple: Cuando surge una situación extrema, aparece la verdadera forma de ser de los afectados.
En época del emperador Marco Aurelio, las legiones que luchaban contra los partos (Persia) volvieron al imperio, se licenciaron y volvieron a sus casas. Se trajeron la peste y en un año, casi la mitad de la población del imperio murió.

Hoy día ya no vamos a la guerra (en general), para eso están los turistas. Vivimos en una sociedad en la que lo principal es viajar y ver mundo ( en todos los concursos de tv vemos cómo nadie decide qué si gana un dinerito será para cubrir huecos o hipotecas. Siempre son viajes).

El coronavirus Covid-19 ha demostrado que en un mes, medio mundo se ha contagiado y parece que nuestros inteligentes políticos son los únicos que desconocen que la vía de contagio han sido los millones de vuelos diarios por todo el mundo lleno de turistas.
A día de hoy los políticos españoles tienen abiertos los aeropuertos de toda España ( como ejemplo indicar que hasta el viernes 13 de marzo los cincuenta vuelos diarios con Milán estaban abiertos y sin controles). Nosotros estamos encerrados en casa (excelente decisión si hubiera comenzado hace tres semanas, no una). El pueblo llano sin tener acceso a los eminentes virólogos, veíamos lo que se nos venía encima, y los políticos que sí tenían acceso a éstos, no les han hecho ni caso ( ahora que sus allegados están contagiados parece que empiezan a oírlos).

Las apariciones de Pedrito Sanchez en tv han sido antológicas y dignas de Alicia en el país de las Maravillas. Quién le escribe sus discursos? Quién elige las preguntas al superpresidente???
Creo que ya hemos llegado todos los ciudadanos y ciudadanas a la conclusión que cuando comienza un problema gordo, sale la poca inteligencia de los líderes.

Deberíamos cambiar a estas alturas (de desarrollo, cultura, preparación, ciencia, etc) de forma de gobierno, pasar a una verdadera democracia sin partidos políticos, en la que los que dirijan los ministerios y gobierno sean tecnócratas ( personas con un amplio currículum en sus especialidades, expertos en sus materias, etc) y así eliminar las castas creadas desde hace años, o sea, el sistema.

Yo por mi parte a partir de hoy, no volveré a votar en ninguna ocasión. No creo en este país y su modelo de asambleas constituyentes llenas de partidos políticos que nos roban, nos mienten, nos llevan por la calle de la amargura y que finalmente nos matan.


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