Cristianismo y Herraduras de la suerte
ANÉCDOTAS Y CHISMES HISTÓRICOS 16:
La herradura de los caballos siempre ha sido un símbolo de buena suerte, y por eso, los picaportes de las casas tenían una herradura para dar suerte a los inquilinos de éstas. Para los griegos la herradura ( parecida a la última letra omega) daba suerte, pero no se supo hasta que en el Renacimiento se desempolvaron los libros clásicos.
Fue un anglosajón llamado San Dunstan en plena Edad Media u obscura, y la leyenda que contaban de él, la que propició que el mundo occidental tomara este símbolo de la herradura como señal de buena suerte.
Este San Dunstan, era herrero y cuenta la leyenda que recibió la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus extraños pies. Como era muy listo (llegó a ser arzobispo de Canterbury en 959-960 d.c.) supo que era Satanás el que se lo pedía, por lo que le indicó que era necesario encadenarlo a la pared como hacía con los caballos. El tonto de Satanás aceptó y San Dunstan se dedicó a torturarlo mientras le ponía las herraduras hasta que pidió clemencia Satanás. Así que le hizo jurar antes de soltarlo, que no entraría nunca en una casa en cuya puerta hubiera una herradura.
A partir del siglo X, las casas de los cristianos tuvieron una herradura que cumplía dos objetivos, de picaporte y de buena suerte.
Y Satanás ya con herraduras nuevas nunca entró en las casas de los cristianos...........y luego resoplamos cuando nos cuentan algo de las mitologías paganas.....
Fue un anglosajón llamado San Dunstan en plena Edad Media u obscura, y la leyenda que contaban de él, la que propició que el mundo occidental tomara este símbolo de la herradura como señal de buena suerte.
Este San Dunstan, era herrero y cuenta la leyenda que recibió la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus extraños pies. Como era muy listo (llegó a ser arzobispo de Canterbury en 959-960 d.c.) supo que era Satanás el que se lo pedía, por lo que le indicó que era necesario encadenarlo a la pared como hacía con los caballos. El tonto de Satanás aceptó y San Dunstan se dedicó a torturarlo mientras le ponía las herraduras hasta que pidió clemencia Satanás. Así que le hizo jurar antes de soltarlo, que no entraría nunca en una casa en cuya puerta hubiera una herradura.
A partir del siglo X, las casas de los cristianos tuvieron una herradura que cumplía dos objetivos, de picaporte y de buena suerte.
Y Satanás ya con herraduras nuevas nunca entró en las casas de los cristianos...........y luego resoplamos cuando nos cuentan algo de las mitologías paganas.....
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